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Mi nombre es Tsuyuqui, recién he cumplido 18 años y soy nacida en México de padres japoneses, soy la menor de la familia compuesta por mis padres y Katsuo mi hermano mayor que yo por 4 años, ambos somos estudiantes.

Debo decir que nunca había tenido pensamientos "sucios" para con mi hermano, sin embargo hace aproximadamente 6 meses, me dirigía a casa proveniente del colegio, y me dieron unas ganas incontenibles de orinar, al llegar a casa corrí directamente al baño ya que mi esfínter estaba por ceder a la presión de la orina. Sin ninguna prudencia y con gran prisa me introduje al baño, me levanté la falda bajándome las pantaletas y me senté en el retrete. Es costumbre en mi familia el respeto a la privacidad personal y por ello nunca se cierran las puertas con pasador, excepto la puerta de la entrada a la casa.

Con la premura no me di cuenta que Katsuo se estaba bañando en esos momentos, a través de las puertas corredizas de acrílico transparente que cubre el área de la regadera pude ver momentáneamente como mi hermano se estaba masturbando frotándose el enorme pene que posee. Katsuo protestó de inmediato y trató de cubrirse, pero ya le había visto aquella rica vergota que tiene y que sin duda era la más grande y gruesa que hasta entonces había visto. De momento me dio pena y me disculpaba con él explicándole a detalle la premura por entrar tan súbitamente al baño.

Sin embargo una vez en mi habitación, mientras me cambiaba el uniforme escolar, vino a mi mente la imagen del vergón bien parado de mi hermano y un agradable cosquilleo en mi vulva me indicaba que me estaba poniendo cachonda. Estaba solo en pantaletas y brassiere frente al espejo, instintivamente me empecé a acariciar el cuerpo sin dejar de pensar en el miembro viril de Katsuo, pronto mi mano estaba por debajo de las pantaletitas acariciándome la vellosidad pélvica y con el dedo medio me frotaba el clítoris. Me estaba masturbando pensando en el hermoso camote de mi hermano.

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Durante el resto del día no pude apartar de mi mente la erecta verga de mi hermano y cada vez que veía a Katsuo sentía se me mojaban las pantaletitas y por la noche me repetí la dosis de masturbación fantaseando en que mi hermano me cogía con esa ricura de verga.

A pesar de que he tenido relaciones sexuales recurrentes con quienes han sido mis novios, así como con el actual, soy adicta a la masturbación, para lo cual tengo varios "consoladores" de hule látex en forma de verga, algunos con vibrador, otros simples y también conos anales con los que me doy gusto cada que puedo. Ahora lo seguía haciendo pero teniendo como motivación a Katsuo, mi propio hermano.

Aquellos obscuros deseos por mi consanguíneo me orillaban a portarme premeditadamente coqueta y provocativa con él, luciendo las minifaldas más cortas que tenia sin llevar pantaletas para que me pudiera ver la peluda papaya o los pantalones a la cadera mas ajustados que disponía que dejaban ver por la pretina mis reducidas tangas, para que mi hermano me mirara y me le antojara, no obstante ello aparentemente Katsuo no se fijaba en eso. Así pasaron algunas semanas. 

Creyendo que mis deseos por mi hermano nunca se realizarían, continué masturbandome pensando en que era cogida por él. Una noche en que me daba auto satisfacción estando totalmente desnuda, tenía metido en mi sexo uno de los consoladores y chupaba otro imaginando que ambos eran la verga de Katsuo, estaba en pleno delirio de placer cuando intempestivamente se abrió la puerta de la recamara, era Katsuo quien solo vestía una bata larga abierta y blandía orgulloso su poderosa vergota bien parada.

Me sorprendió tremendamente, nunca hubiera imaginado que algo así de cachondo me pudiera pasar, solo acaté a sacarme el consolador de la boca y con mis manos trataba de tapar mis chiches alcanzando a decirle:

- Katsuo que haces aquí-. Mi hermano no quitaba la vista de mi cuerpo recorriéndolo de pies a cabeza, deteniendo momentáneamente su vista en mi papaya que tenia dentro el consolador. Mi vista se fijó en su rica vergota, mientras él me decía:

- Si tú violaste mi intimidad en el baño, porqué yo no habría de hacerlo aquí- Me quedé en silencio viendo su vergota en todo su esplendor, mientras mi hermano acercaba su ricura a mi rostro. Fingiendo que trataba de evitar que siguiera acercando su verga a mí, la tomé con una mano solo para comprobar lo gruesa que la tenía y para no volverla a soltar.

Catsuo con una mano me acariciaba la cabeza con ternura y con la otra hacia lo mismo con mis tetas, mientras yo inconteniblemente le empecé a "chaquetear" lentamente su rico camote. El consolador que tenía incrustado en mi papaya empezaba a salirse debido al gran flujo vaginal que brotaba de mi sexo debido a la enloquecedora cachondez que aquella excitante situación me provocaba. Sin inhibición con la mano que me quedaba libre volví a meterme el consolador e instintivamente lo metía y sacaba lentamente masturbandome.

Katsuo me sujetaba por la nuca e insistía en acercar su vergota a mi rostro dirigiéndolo a mis labios seguramente para que se lo besara, yo no ponía resistencia y la cabeza de su camote rozaba mi boca. 

- Katsuo qué estamos haciendo, somos hermanos -, le decía, mientras no dejaba de mover mis manos una en la hermosa vergota de mi hermano y la otra movilizando el consolador en mi vagina. 

- La vida hay que gozarla con todos sus placeres- me dijo con ese cinismo que más me excitaba.

No tuve mucho que meditar para darle la razón y sin más comentario le planté el primer beso en la cabeza de su vergota arreciando la velocidad de la chaqueta que le estaba haciendo y el movimiento del consolador en mi raja sexual. Tras el primer beso en su glande le siguió otro y otro y muchos mas, entreabrí la boca y le daba chupetes en su ricura, presa ya de la lujuria que me cegaba ante "el exquisito pecado" que estabamos cometiendo. Ya nada nos podía detener, así que le empecé a mamar descaradamente su hermosa vergota que trabajosamente me cabia en la boca apenas la cabeza y unos centímetros debido a su grosor. En tanto mi hermano me manoseaba las chiches a placer.

Mientras seguía chupando la ricura de Katsuo le frotaba los güevos y apretaba las piernas para que el consolador no saliera de mi babeante vagina.

- Que "cosa" tan grande y sabrosa tienes -, le decía refiriéndome a su colosal vergota.

- Sigue chupando, es toda para ti-, Se concretaba a decir disfrutando la mamada de verga que le estaba dando,

- ¿La quieres tener adentro en lugar del consolador? –, Me decía manifestando las ganas que tenía de cogerme. Yo también deseaba tenerla dentro de mi cuerpo, pero me apenaba decirlo en razón del parentesco que había entre nosotros.

Me sacó la vergota de la boca y tendiéndome en la cama se dio a la tarea de manosear, besar y lamer todo mi cuerpo, especialmente las nalgas y entre ellas, sin sacar el consolador de mi vulva, me besaba intensamente el culito y con su lengua trataba de penetrarlo, 

- ¿Quieres tenerlo metido aquí? – Señalaba con su lengua mi ano, me proponía metérmelo por el culito, aun cuando era lo que más deseaba, guardé silencio quizá por pudor, que en esos momentos era lo que menos importaba.

Mientras hacía esa deliciosa tarea Katsuo sacaba y metía el consolador en mi papaya llenadome de intenso placer y poniéndome al borde del orgasmo. Me puso de espalda en la cama, me separó las piernas y sacando el consolador de la vagina pegó sus labios a ésta succionando todos los jugos íntimos que de ella emanaban y que se incrementaron cuantiosamente al llevarme al orgasmo, en pleno éxtasis, instintivamente le pedí:

- Cógeme Katsuo... Méteme la verga por todos lados, ya no soporto lo cachonda que me haz puesto -, Dije con voz entrecortada por la extrema excitación que me producía esa "pecaminosa" situación.

Obediente mi hermano me elevó las piernas colocándolas en sus hombros y acercando su vergota a mi mojada raja sexual, poco a poco me fue penetrando, sentía como cada centímetro de su verga avanzaba dentro de mi sexo hasta que sus grandes güevos golpeaban levemente mis nalgas, me tenía totalmente envergada, era delicioso tener la enorme macana de mi propio hermano metida hasta en fondo de mi ser, el vaivén de su verga en mi papaya era incontable, así durante varios minutos. Esta a punto de venirme nuevamente.

Katsuo sin previo aviso sacó su formidable tolete de mi vulva e hizo contacto con mi ano, me quería penetrar el culo. No sería la primera vez que me cogieran por la colita, ya un novio lo había hecho en tres ocasiones y me había metido el cono anal en innumerables veces, mi hermano sería el segundo hombre que me metiera su hermosura sexual en mi culito. Sinceramente deseaba como loca que mi caliente hermano me enculara con aquella primorosa vergota que tiene.

Sin mediar palabra puso la cabeza de su verga en mi ano y empujó con vigor, su vergota no entraba en mi colita, hizo algunos intentos mas sin conseguirlo. Había que facilitarle la sensual labor y evitar dolor innecesario, deshaciendo la pose me puse de "perrita" con lo que creí era más factible que su camote pudiera entrar en mi culo. Separé las piernas y me abrí las nalgas con ambas manos, tratando de relajarme para dar entrada a su ricura en mi colita. Mi hermano escupió repetidamente entre mis nalgas para lubricar mi culo e intentó nuevamente.

Esta vez empezó a tener éxito, la cabeza de su macana estaba entrando lentamente en mi culo, sentía algo de dolor como siempre de inicio cuando me meto el consolador, dulce tormento que desaparece en unos minutos para dar paso al placer de sentir una verga llenando mi culo e intestino. En un par de minutos Katsuo me tenía totalmente enculada, solo sus güevotes estaban fuera de mi culo. Con una mano me friccionaba las chiches y con la otra el clítoris. Yo trataba de mover mi cadera en círculos para mitigar el dolor y sentir su ricura traspasando mi culito.

Katsuo sacaba un poco su verga de mi agujerito para volverla a meter, a cada embate sacaba un poco más hasta que casi salía toda y los entres eran con mayor velocidad. 

– Tsuyuqui que rico me aprietas con tu culito divino –. Decía disfrutando de mi conducto excretor. Y como no iba a apretarle si su vergota es gorda como ella sola. Yo estaba muerta de gozo sintiendo la vergota de mi hermano entrando y saliendo de mi apretada colita.

Cuando creí que no habría nada que me hiciera disfrutar mas de la enculada, Katsuo tomó el consolador que estaba en la cama y me lo empezó a introducir por mi babeante coño hasta penetrarme todo el aparato de placer que en incontables veces había estado en mis "rinconcitos íntimos".

– Tsuyuqui, ¿Te gusta la doble penetración en tu rajita y tu hermoso culito? -. Me preguntaba lo obvio ya que lo estaba gozando a gritos en los que le pedía que me siguiera cogiendo por ambos lados, con frases que cualquiera calificaría de "Sucias y depravadas".

Katsuo obediente como buen oriental alternaba el consolador y su rica vergota en mi culo y en mi raja manteniendo llenos en todo momento mis candentes agujeros ya fuera con su ricura o con la verga de hule. Los cambios de pose se multiplicaron, pero siempre con mis hoyos simultáneamente llenos, tuve al menos tres orgasmos más hasta que Katsuo me indicó que estaba a punto de venirse. Sacó violentamente su vergota de mi culito y empezó a eyacular grandes cantidades de esperma con el que bañaba mis nalgas haciendo que su leche escurriera por mi culo, vulva y entrepierna.

No podía quedarme con las ganas de probar su leche, así que aunque la eyaculación había terminado le chupe el falo para saborear los residuos de semen que aun salían de sus conductos internos y los tragaba con deleite, reprochándole que no me lo hubiera dado todo en la boca. Lo que era una velada invitación para repetir los placeres "inmorales y pecaminosos" experimentados con la única variante de que se viniera en mi boca para tragar su esperma.

A partir de esa noche el disfrute de los placeres prohibidos se han hecho cotidianos pero no por ello menos excitantes, sino por el contrario, más cachondos, ya que vamos inventando o más bien descubriendo satisfactores que hacen esta incestuosa relación mas caliente cada vez. Ahora hemos probado la doble penetración, pero con dos vergas humanas contando con la complicidad de nuestro primo Masaiko, pero eso será tema de otro relato por separado.